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En este blog intento compartir mis letras. Ellas conjugan mi experiencia de vida, de trabajo, mis sueños y mis deseos.

Confío en que podré generar un espacio de intercambio entre Uds. y yo, que medie la distancia y nos abrace en esta relación maravillosa que se da entre escritores y lectores.

Mi nombre es Nancy Graciela Nasr, y aquí les presento mi pasión...

viernes, 11 de noviembre de 2011

El Valor de una Mirada

El Valor de una Mirada
(Contra la violencia de género)
(derechos reservados)

Su pesada mano se estrecho en su cara
Sintió el crujir de un hueso
Y un líquido tibio correr por sus labios
No era la primera vez que ocurría eso.

Ante ese golpe artero
Conservó el equilibrio
La miraba atónito
La cara del niño.

Jamás había pensado
Hasta ese momento
¿Qué sería de él?
Con un padre violento

Sintió que la vida
Podría dejarla
Si el continuaba
Podría matarla


La angustia dolía
Tirada en la cama
"Me importa mi niño
No le creo nada".

Que será la última vez
Que más nada ocurrirá
Ya no cree en su palabra
Sabe que no cumplirá.

Disfrazado de celoso
Juega un papel terrible
Le reprocha sus palabras
Lo transforman en temible.

Esta vez fue diferente
Él no reparó en el niño
Y fue el pobre inocente
Quien rompió ese equilibrio.

Pensó y reflexionó
Sobre su pobre destino
Fue la cara de su hijo
Quien le mostró el camino.

Puso fin a su dolor
Recogiendo sus despojos.
La pena y compasión
Reflejada en sus ojos.

Develar ese secreto
Que él tenía tan guardado
Sería la salvación
De ese pequeño amado.

Esperó la noche en vela
Los ojos no quiso cerrar
Pensó que esa última vez
La podría hasta matar…

Luego pronto amaneció
Permaneció quieta y callada
Al trabajo partiría
Después de la canallada.

Cuando la puerta sonó
Salto enérgicamente
Corrió al cuarto del niño
A despertar su simiente.

Pocas cosas empacó
Solo lo necesario
Con la cara amoratada
No hacía falta comentario.

Su niño la abrazó
Sin preguntarle ya nada
Mamá ya no estés con él
Suplicaba su mirada

Juntos fueron de la mano,
por la calle y agarrados
el sol brillaba en el cielo
el secreto develado.

Sentía que había acabado
Sería duro, cansador
Con su manita en su mano
No le faltaría el valor.

Al verla al poco tiempo
Orgullosa me sentí
Estaba tan cambiada
Casi no la conocí

Ésta mujer no se hinca
Ésta mujer no se humilla
Y ya nunca más podrán
Colocarla de rodillas.

Nancy Nasr

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