Fueron solo dos palabras, tan solo dos,
ni una más ni una menos...
y una sensación de bienestar
arrasó todos los rincones de su pena.
Solo dos fueron las que hicieron el milagro...
y en su diván cayeron sinsabores
acuñados por meses de silencio y ausencia,
de privación sin olvido, de añoranza y melancolía. |
